domingo, 3 de julio de 2016

Llamo a las estrellas:
pulsen la energía estelar y milenaria,
quizás con estruendo nuevo, para
que en un parpadeo sintamos las eras,
los millones de impulsos y fracasos
que ocurrieron en el manto del cosmos,
antes de nuestra insólita y efímera existencia.
.
Las llamo por las noches, mientras duermo.
Las llamo siguiendo la luz de su pasado.
.
Ellas podrían atestiguar la riqueza concentrada en esta esfera.
Sin duda que en sus viajes han visto colisiones monstruosas,
a cada vibración un son, un ser, un saber, un intento.
.
Ellas podrían alumbrar esas oscuras zonas
de la conciencia que no aceptan la inmensidad,
la inconmensurable riqueza que nos rodea.
No nos alcanzan las manos,
no nos alcanzan las hambres
para devorarlo todo.
.
Tampoco me alcanza el tiempo para alimentarme de ti.
.
Se cuelan los segundos por todas nuestras ausencias.
.
Me queda esto. Volcarme en mí.
Pensarte.
Pensarte mientras busco esa música,
extrañarte mientras imagino el compás.
.

.
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